Un año no es nada

“Me gustas para cosas tan simples como comer un helado, y me gustas para cosas tan complejas como ir de tu mano y ver los años pasar”

Podría decirte tantas cosas, pero, mi vida, hasta la palabra me queda grande para expresarte cuando te estoy amando, sí, amando, porque un te amo es más bien terminado, y yo quiero seguirlo haciendo, construyendo y mejorando. Te estoy amando. No digo que tengamos un para siempre, esa palabra es falaz, mas bien tengamos un juntos, un nosotros, un aquí y un ahora. Soy feliz de tenerte a mi lado, ¡no sabes cuanto!

En serio, podría decirte tantas cosas, pero  lo que diga sería banal al lado de lo que en realidad significan. No hay palabra existente para describir si quiera lo bonito que es estar contigo, escucharte, mirarte, reír a tu lado y demás cosas de las que no me canso. Volvería a elegirte una y mil veces, y hasta en mis vidas siguientes, así parezca un poco insistente. No me canso de compartir contigo.

Son muchas cosas, y muchas ya las sabes, pero siempre habrán miles nuevas de las que quizás ni te des cuenta. Quizás no sepas de la emoción que aun me da el verte, del escalofrió que me pasa cuando me llamas, de la angustia que siento cuando te vas de mi casa, de lo horrible que es despedirme de ti, en serio, mi animo cambia. Quizás no sepas como te ven mis ojos cuando andas cantando, bailando, entrenando y hasta tomando agua. Quizás no sepas lo que causas en mí cuando me halagas, eso me mata. Tampoco sabes que podría vivir de tus cartas, el solo imaginarte hacerlo me encanta, tampoco de la angustia que me causa no poder darte lo que mereces, porque tú lo vales todo. Quizás no sepas que te pienso descontroladamente, ni de los planes imaginarios que hago a diario de nosotros para ver si algún día podré realizarlos.

Quizás no sepas de que amo contar los meses y días juntos, y que un año no es, ni sería nada, si no fuera a tu lado. Gracias por tanto. Te estoy y seguiré amando todo el tiempo que sea necesario.

Juliana Sora

Ausente

No lo noté hasta que recordé, ahora solo recuerdo y que denigrante es hacerlo. 

Ausencia es no poder recordarte de la manera que quisiera hacerlo, más bien un espacio vació, fragmentado. El llamarte y tratar de imaginarte, verte en ocasiones espontaneas y separadas, el no saber cuando volvería a presenciarte. Ausencia para mi es no extrañarte porque no sé como hacerlo, es no pensarte y que me des nostalgia. Ausencia es también sentirme sola en las noches cuando mi mente divaga y te culpa de todo. Ausencia es que no hayas podido guardarme la espalda o consolarme cuando más lo necesitaba, me acostumbro a no hacerlo, igual no puedes hacer nada. Ausencia es sentirme celosa de quien sí tiene a alguien. Ausencia es ver tus fotos y que se me arrugue el corazón al ver lo felices que eramos. Ausencia fue no poder nombrarte o dibujarte en mis cuadernos escolares por no saber en que andabas. Ausencia fue dormir de pequeña más con mamá porque dejaste un espacio vació en la cama. Ausencia es que siempre hubo una silla vacía. Ausencia fue no querer a alguien como tú en mi vida. Ausencia es por todo lo que estoy pasando y es debido a ti. Ausencia es ahora mismo, pensado en que escribir y recordarme todo esto, porque te estoy superando. Igual escribo por desahogarme, y que lo leas no está en mis planes, pero si llegara a pasar te pido que no culpes a mi memoria por no recordar lo poco que te quedaste, pero si no lo hago es porque no estuviste lo necesario. De todas formas, supiste ser alguien ausente, y me enseñaste de una manera poco divina a que la verdadera ausencia puede ser creada por alguien que te dio la vida.

Juliana Sora

No me gusta mi sazón, mamá.

Sugerencia del autor: https://www.youtube.com/watch?v=6Wg_JpVHkio

Soy feliz porque me despierto y la casa huele a ti, suena a ti, mamá. No hay nada más perfecto que probar tu amor tibio, paciente y mágico. Soy feliz ma, lo soy.

Intenté imitarte, quería alegrarte. Pero ma, ¿alguna vez te quemaste? Yo lo lo hice y sí que ardió, y nada de lo que imaginaba bien salió. Me dijiste que aun no estaba en edad de hacer esas cosas, pero ¿cual es la edad entonces? Solo quería sorprenderte y hacerte feliz, hacerte sentir lo que tú  me haces sentir.

Aprendí, Internet y tú me enseñaron, me dijiste que era rápida aprendiendo cosas, me sentí halagada. Lo que aprendí no lo practicaba tanto, era muy de vez en cuando, porque me di cuenta que aun esperaba con ansias a que me llamarás para probar todo lo que habías preparado. Sí, Internet y tú me enseñaron, pero ma, no quería aprender a cocinar tan rápido, porque de algún modo u otro sabía que eso implicaba que casi nunca me harías un plato.

Admito que ya soy grande, ma, y que por ello no volviste a levantarte en las mañanas a prepararme algo, eso lo entiendo, y es normal. Yo no pedí crecer, nadie me dijo que la casa ya no olería a ti, no sonaría a ti y que tu mágico sazón desaparecería para mí. Y que ahora al llegar a casa no lo haría con tantas ansias. Ma, no me gusta mi sazón, no lo hago nada mal, eso me dices, pero no me gusta porque reemplazó el que mas quería. Dime ¿alguna vez te disgustó tu sazón?, porque al parecer todos han recorrido tal camino, y quizás, ma, algún día alguien extrañe el mio.

Juliana Sora

Tiempo

Sugerencia del autor: https://www.youtube.com/watch?v=lC9_DsR8-B0

“Es y será un placer dedicarte mis palabras”

213 días, 5112 horas, 306720 minutos, 18403200 segundos. Parece tan poco, pero es tanto, es mucho. Es mucho, pero no suficiente. No es suficiente, pero me conformo. Me conformo con el hecho de saber que mientras escribo y mientras lees han pasado y están pasando más segundos, más minutos y más horas. Más segundos, más minutos y más horas en los que hay un “juntos”, hay un “nosotros” y eso me reconforta.

Días

Me reconforta saber que en esos 213 días he sido feliz con verte feliz a mi lado.

Me reconforta saber que al pasar los días me sigas encantado, gustando y jamás cansando.

Me reconforta saber que día a día me sigas y te siga amando.

Horas

En esas tantas miles de horas agradezco: tus abrazos, tus miradas, tus palabras, tus canciones, tus bailes, tus serenatas, tus buenos días, tus buenas noches, tus cambios de animo, tus mimadas, tus planes, tus decisiones, tus regañadas, tus consejos y una lista de tantas cosas más que cada hora no hace más que aumentar.

Minutos

En esos miles de minutos en que has gastado llamando, escribiendo, en los que te has preocupado y enojado.

En esos miles de minutos en los que hemos peleado, gritado y llorado.

En esos tantos miles de minutos que nos han formado y enseñado a que en un pis-pas todo puede ser negro o blanco.

En esos miles de minutos que sin importar qué estás a mi lado.

Segundos

Millones de segundos

Millones de sonrisas

Millones de abrazos

Millones de “Te extraño”

Millones de “Te amo”

Millones de “ven”

Millones de “Veámonos”

Millones de “Quédate”

Millones de “Ju”

Millones de “Mi Dani”

Millones de “Un rato más”

Millones de “Jamás te vayas”

Gracias al tiempo, nuestro tiempo, porque ahora tengo presente días, horas, minutos y segundos que jamás había notado, y que de ahora en adelante tendrán un gran significado.

Juliana Sora

 

Hilo enredoso

Sugerencia del autor: https://www.youtube.com/watch?v=_NSuIYwBxu4&list=RD_NSuIYwBxu4&start_radio=1

“Hemos tejido una red, tú y yo, ligados a este mundo, pero en un mundo separado de nuestra propia invención. Debemos cortar los hilos, pero yo nunca querré” 

Pared lisa y gruesa, no, contigo no puedo. Tras de ti un hilo que no se corta y me enreda. ¡Ay pared lisa y gruesa!, al otro lado ¿alguien o algo me espera? Pared lisa y gruesa, ¿qué tiene ese hilo que no me deja?, dime con certeza, ¿A quién o qué me enreda? Pared lisa y gruesa, me he percatado que he añorado, deseado y amado a lo anónimo que yace al otro lado, es raro, pero jamás lo consideraría un sentimiento falso. ¡Ay pared lisa y gruesa!, me carcomes, me enervas… ¿cuánto durarás en pie? ¿por qué no me muestras?

Pared ajada y nacarada, te tolero, y percibirte apenas puedo. Tras de ti el hilo me ha jalado. Yo no me quedo atrás, también lo hago. Pared ajada y nacarada ¿por qué es tan difícil? acostumbrarse sin ver, amar sin saber, desear sin sentir aquello que yace tras de ti. Pared ajada y nacarada, ese quién o ese qué me apresa frente a ti, y no me quejo, quiero ser paciente y verlo. Me he dado cuenta que conocerlo poco hago, y aun así me atrajo. Pared ajada y nacarada, ¿no crees que ya es hora de revelarme el gran misterio de a qué o a quién me enredo?

Pared agrietada y grisácea, me das nostalgia y una beatitud extraña. Tras de ti el hilo me enzarza, casi que estoy a su alcance, y si me preguntas, me he encaprichado a su amarre. Pared agrietada y grisácea, sea un qué o un quién, siente como yo, y yo como eso o como él. Pared agrietada y grisácea, ¿acaso fuiste tú, cómplice de todo esto? No quiero que me mientas.

No sé cuando, pero llegó tu hora, ya no eras pared, solo polvo y escombros. Ya no había un detrás de ti, y no era un “qué” sino un “quién” que me esperaba. Ese “alguien” quien frente a mí yacía ya no estaba solo, porque no era un “alguien” sino un “nosotros”, con un hilo que “nos” ENREDABA, un hilo muy enredoso.

Juliana Sora

Té, a Dorotea.

, a Dorotea le encantaba el té, y jamás lo tomaba por estar observándote. Quizás era por tus pestañas, tus ojos color miel, carajo, tus ojos miel…

En fin, le dijiste que dejará de joder, que se tomará el bendito té y que buscara algo más que hacer. Pero ella solo sabía admirar, que diga, admirarte.

¡Ay!, se le enfrió el té y ni beberlo quería hacer, tal vez por ello se fue, porque te escondiste, lo hiciste, tú feliz y ella triste.

Menos miradas y observaciones —dijiste—. Pero la costumbre, la degenerada costumbre te tomó por sorpresa y empezaste a extrañar su presencia. Se te paró el corazón, porque no volvió, pero, algo de vida te surgió al ver que una carta, al lado de una taza de té, dejó.

Observaste sin prisa la ilustrada carta y una sonrisa se avivó en tu cara, quien sabe que te habrá escrito la Dorotea esa, que hasta el té bebiste, por vez primera. Quizás fueron las primeras letras del papel, que al igual que él, tu y yo deberíamos leer.

Juliana Sora

 

 

 

Para un buen amigo.

 

Y aquí estoy, haciendo lo que mejor se me da para expresar lo que siento.

Para un buen amigo que llegó sin aviso alguno, y que quizás no sepa lo especial que es.

Para un buen amigo al que las calabazas con bufanda le hacen gracia.

Para un buen amigo al que la vida le ha dado golpes, pero que sigue tan firme como una roca.

Para un buen amigo que cuando su corazón grita no salen sus palabras, y su mirada es la que habla.

Para un buen amigo al que la lejanía no le impide mantener lazos con los que aprecia.

Para un buen amigo que, como buen ser humano, se equivoca.

Para un buen amigo al que sabe palabras graciosas.

Para un buen amigo que sabe mas de mil dichos.

Para un buen amigo al que la canción Papaoutai la canta a todo ritmo.

Para un buen amigo para el cual AuronPlay es uno de sus ídolos.

Para un buen amigo al que su inteligencia admiro.

Para un buen amigo que, como toda persona, tiene sus tormentos y también sus destellos.

Para un buen amigo al que le vibra el alma con el  Barça.

Para un buen amigo con quien he compartido andanzas y las he vivido.

Para ti, buen amigo, que en tu día no puedo darte más que mis palabras. Para ti, buen amigo, con el que “delirar” se vuelve divertido. Para ti, buen amigo, que sepas que vendrán mejores días y mejores momentos, y espero compartir muchos de ellos contigo. Para ti, buen amigo, espero entiendas que la vida tiene grandes planes para tu vida, donde algunos de ellos creerás injustos, pero sé, con seguridad, que les sacarás provecho. Para ti, buen amigo, espero tengas días oscuros, para que te des cuenta que hay días que en verdad iluminan. Para ti, buen amigo, que cuando sientas el mundo en tu contra, no le des el gusto de hundirte, sino de enfrentarlo con una gran sonrisa. Para ti, buen amigo, que te encontrarás con personas toxicas en tu vida, y espero no te dejes de ellos, eres mas fuerte que un simple vicio. Para ti, buen amigo, que ya lo sabes, pero te lo repito, puedes contar conmigo. Para ti, mi buen amigo, al que regalaría un tarro de felicidad y tranquilidad si existieran. Para ti, nene, ¡FELIZ DÍA!.

Juliana Sora